Mi vida para mí.
7.7.11
LA FRUTA EN EL FONDO DEL TAZÓN RAY BRADBURY
LA FRUTA EN EL FONDO DEL TAZÓN
RAY BRADBURY
William Acton se incorporó. El reloj sobre la chimenea dio las doce de la noche.
Se miró las manos y miró el cuarto a su alrededor y miró al hombre que yacía en el piso. William
Acton cuyos dedos habían apretado teclas de máquinas de escribir y hecho el amor y freído jamón
con huevo en tempranos desayunos, había ahora cometido un crimen con los mismos dedos
verticilados.
Nunca había pensado en ser escultor, y sin embargo, en este momento, mirando entre sus manos
el cuerpo tendido en el pulido piso de madera, advirtió que apretando, retorciendo, remodelando de
algún modo la arcilla humana, había transformado a este hombre llamado Donald Huxley, le había
cambiado la cara y hasta la forma del cuerpo.
Con un leve movimiento de los dedos había borrado el particular brillo de los ojos grises de
Huxley, y lo había reemplazado con la ciega opacidad de un ojo helado en su órbita. Los labios,
siempre rosados y sensuales, se habían levantado para mostrar los dientes equinos, los incisivos
amarillos, los caninos manchados de nicotina, los molares con incrustaciones de oro. La nariz, antes
también rosada, era ahora veteada, pálida, descolorida, como las orejas. Las manos de Huxley, sobre
el piso, estaban abiertas, y por primera vez suplicaban y no exigían.
Sí, era una obra de arte. En conjunto, el cambio había favorecido a Huxley. La muerte lo había
transformado en un hombre más tratable. Ahora uno podía hablar con él, y él tenía que escuchar.
William Acton se miró los dedos.
Estaba hecho. No podía retroceder. ¿Lo había oído alguien? Escuchó. Afuera continuaban los
ruidos normales del tránsito tardío. Nadie golpeaba la puerta de la casa, ningún hombro intentaba
transformarla en leña, ninguna voz exigía entrar. Había cometido el asesinato, había enfriado la
arcilla, y nadie lo sabía.
¿Ahora qué? El reloj había dado las doce de la noche. Todos sus impulsos estallaban en una
histeria que lo arrastraba hacia la puerta. Apresúrate, corre, no vuelvas nunca, salta a un tren, llama a
un taxi, vete, corre, camina, pasea, ¡pero aléjate de aquí!
Las manos se le movieron ante los ojos, flotando, volviéndose.
Las torció y retorció con lentitud, deliberadamente; parecían aéreas, livianas como plumas. ¿Por
qué las miraba de ese modo?, se preguntó a sí mismo. ¿Había algo en ellas de inmenso interés, de
modo que debía hacer una pausa, luego de una exitosa estrangulación, y examinarlas verticilo por
verticilo?
Eran manos comunes. Ni gruesas, ni flacas; ni largas, ni cortas; ni velludas, ni desnudas; poco
cuidadas y sin embargo limpias; poco blandas y sin embargo sin callos; sin arrugas y sin embargo
tampoco lisas; nada criminales y sin embargo tampoco inocentes. Parecía como si fuesen milagros
que debía mirar.
Pero no le interesaban las manos como manos, ni los dedos como dedos. En la entumecida
intemporalidad que había seguido a la violencia, sólo le interesaban las puntas de los dedos.
El tictac del reloj sonaba sobre la chimenea.
Se arrodilló junto al cuerpo de Huxley, sacó un pañuelo del bolsillo de Huxley, y limpió con él el
cuello de Huxley. Frotó y masajeó el cuello y restregó la cara y la nuca con feroz energía. Luego se
incorporó.Miró el cuello. Miró el piso pulido. Se inclinó lentamente, y sacudió el polvo con el pañuelo. En
seguida frunció el ceño y frotó el piso. Primero, cerca de la cabeza del cadáver; después, cerca de los
brazos. Limpió cuidadosamente el piso hasta un metro alrededor del cadáver. Luego limpió el piso
hasta dos metros alrededor del cadáver. Luego limpió el piso hasta tres metros alrededor del cadáver.
Luego...
Se detuvo.
En un momento le pareció ver toda la casa, las paredes con espejos, las puertas talladas, los
espléndidos muebles, y tan claramente como si la repitieran palabra por palabra oyó la charla que
habían tenido Huxley y él mismo sólo hacía una hora.
Un dedo en el timbre de Huxley. La puerta de Huxley se abre.
¾¡Oh! ¾dice Donald Huxley sorprendido¾. Eres tú, Acton.
¾¿Dónde está mi mujer, Huxley?
¾¿Piensas que te lo diré realmente? No te quedes ahí, idiota. Si quieres discutir el asunto, entra.
Por esa puerta. Allí, en la biblioteca.
Acton había tocado la puerta de la biblioteca.
¾¿Bebes?
¾Un trago. Lo necesito. No puedo creer que Lily se haya ido, que ella...
¾Ahí hay una botella de borgoña, Acton. ¿No te importa sacarla del armario?
Sí, sácala. Tómala. Tócala. La había tocado.
¾Hay algunas primeras ediciones interesantes allí, Acton. Mira esa encuadernación, siéntela.
¾No vine a ver libros. Yo...
Había tocado los libros y la mesa de la biblioteca y la botella de borgoña y los vasos de borgoña.
Ahora, en cuclillas junto al frío cuerpo de Huxley, con el pañuelo en los dedos, inmóvil, miró la
casa, los muros, los muebles de alrededor, con los ojos cada vez más abiertos, la mandíbula caída,
asombrado por lo que había hecho y lo que veía. Cerró los ojos, dejó caer la cabeza, arrugó el
pañuelo entre las manos, apelotonándolo, mordiéndose los labios.
Las huellas digitales estaban en todas partes, ¡en todas partes!
¾¿No te importa traer el borgoña, Acton, eh? ¿La botella de borgoña, eh? ¿Con tus dedos, eh?
Estoy terriblemente cansado. ¿Entiendes?
Un par de guantes.
Antes de hacer nada más, antes de limpiar otra área, debía conseguir un par de guantes. O
imprimiría otra vez su identidad, sin darse cuenta.
Se metió las manos en los bolsillos. Caminó por la casa, hasta el paragüero, las perchas. El abrigo
de Huxley. Dio vuelta los bolsillos.
No había guantes.
Otra vez con las manos en los bolsillos, subió las escaleras, moviéndose con una medida rapidez,
no permitiéndose a sí mismo ningún frenesí, ningún desorden. Había cometido el error inicial de no
llevar guantes (pero, después de todo, no había planeado un asesinato, y su subconsciente, que podía
haber anticipado el crimen, ni siquiera le había insinuado que debía ponerse guantes antes que
terminara la noche), de modo que ahora tenía que pagar su pecado de omisión. En alguna parte en la
casa debía haber un par de guantes. Tenía que apresurarse. Era posible que alguien visitase a Huxley,
aun a esta hora. Amigos ricos que venían a beber o habían bebido en otra parte, que reían, gritaban,
iban y venían sin un hola ni un adiós. Podía ocurrir en cualquier momento, y a las seis de la mañana
los amigos de Huxley vendrían a buscarlo para ir al aeropuerto y viajar a la ciudad de México...Acton corrió en el piso de arriba abriendo cajones, usando el pañuelo como un secante. Abrió
setenta u ochenta cajones en seis cuartos, dejándolos, podría decirse, con la lengua afuera, corriendo
a abrir otros. Se sentía desnudo, imposibilitado de hacer algo hasta que tuviera los guantes. Podía
fregar toda la casa con el pañuelo, pasándolo por todas las superficies donde había dejado quizá sus
huellas digitales y luego accidentalmente tocar una pared aquí o allí, ¡sellando de ese modo su
propio destino con un retorcido símbolo microscópico! ¡Sería como poner su estampilla de
aprobación al crimen, eso sería! Como aquellos sellos de cera de los viejos días cuando se abrían los
crujientes papiros, se hacían florecer las tintas, se espolvoreaba todo con arena, y se apretaban al pie
los anillos de sello mojados en caliente cera roja. ¡Así sería si dejaba una sola, debía recordarlo, una
sola huella digital en la escena! Aunque aprobara el crimen no podía llegar al extremo de ponerle un
sello.
¡Más cajones! No pierdas la cabeza, mira bien, ten cuidado, se dijo a sí mismo.
En el fondo del cajón ochenta y cinco encontró unos guantes.
¾¡Oh, Señor, Señor!
Cayó contra el escritorio, suspirando. Se probó los guantes, los alzó, los flexionó orgullosamente,
los abotonó. Eran suaves, grises, gruesos, impermeables. Podía hacer cualquier cosa ahora sin dejar
huellas. Se llevó el pulgar a la nariz ante el espejo de la alcoba, chasqueando la lengua.
¾¡No! ¾gritó Huxley.
Qué plan malvado había sido.
Huxley había caído al piso, ¡a propósito! ¡Oh, qué hombre perversamente listo! Huxley había
caído en el piso de madera, arrastrando a Acton. ¡Habían rodado dando golpes y manotazos en el
piso, estampando y estampando frenéticas huellas digitales! Huxley había conseguido alejarse unos
pocos centímetros, ¡y Acton se había arrastrado detrás para echarle las manos al cuello y apretárselo
hasta que la vida salió de él como pasta que sale de un tubo!
Con los guantes puestos, Acton volvió a la sala, y se arrodilló en el piso, y se puso laboriosamente
a la tarea de limpiar cada maldito centímetro infectado. Luego se acercó a una mesa y frotó una pata,
subiendo a lo largo de las molduras. Llegó arriba y tropezó con un tazón de fruta de cera. Pulió la
plata filigranada, sacó las frutas y las limpió dejando sólo la del fondo.
¾Estoy seguro de no haberlas tocado ¾dijo.
Luego se encontró con un cuadro enmarcado que colgaba encima de la mesa.
¾Ciertamente, no he tocado eso ædijo.
Se quedó mirándolo.
Lanzó una ojeada a todas las puertas de la sala. ¿Qué puertas había abierto esa noche? No podía
recordarlo. Límpialas todas, entonces. Empezó con los pestillos, hasta que resplandecieron, y luego
restregó las puertas de la cabeza a los pies. No podía correr riesgos. Luego revisó todos los muebles
de la sala y limpió los brazos de los sillones.
¾Esa silla en que estás sentado, Acton, es una vieja pieza Louis XIV. Siente ese material ¾dijo
Huxley.
¾¡No vine a hablar de muebles, Huxley! Vine por Lily.
¾Oh, vamos, no puedes tomarte el asunto tan en serio. Ella no te quiere, ya sabes. Me dijo que
irá conmigo a México, mañana.
¾¡Tú y tu dinero y tu condenado mobiliario!
¾Es un hermoso mobiliario, Acton. Tócalo, interpreta bien tu papel de huésped.
Podían descubrirse huellas digitales en los tapizados.¾¡Huxley! ¾William Acton miró fijamente el cadáver¾. ¿Sospechaste que iba a matarte? ¿Lo
sospechó tu subconsciente, como el mío? ¿Y te dijo tu subconsciente que me hicieses correr por la
casa tomando, tocando, acariciando libros, platos, puertas, sillas? ¿Eras tan inteligente y tan
perverso?
Limpió todos los sillones y sillas con el apretado pañuelo. Luego recordó el cuerpo. Se inclinó
sobre él y lo frotó primero por este lado, luego por este otro, bruñendo todas sus superficies. Hasta
lustró los zapatos, gratis.
Mientras lustraba los zapatos, un leve estremecimiento de preocupación le pasó por la cara. Al fin
se levantó y se acercó a la mesa.
Sacó y pulió la fruta de cera del fondo del tazón.
¾Mejor así ¾murmuró, y volvió al cuerpo.
Pero cuando se inclinaba hacia el cuerpo, pestañeó, y le tembló la mandíbula. Se incorporó y se
acercó otra vez a la mesa.
Frotó el marco del cuadro.
Mientras frotaba el marco del cuadro descubrió...
La pared.
¾Eso ¾dijo¾ es tonto.
¾¡Oh! ¾gritó Huxley, rechazando a Acton. Lo empujó mientras luchaban, y Acton cayó
tocando la pared, y corrió otra vez hacia Huxley. Estranguló a Huxley. Huxley murió.
Acton dejó resueltamente la pared, trastabillando. Los gritos y la acción se apagaron en su mente.
Miró las cuatro paredes.
¾¡Ridículo! ¾dijo.
De reojo vio algo en una pared.
¾Me niego a mirar ¾dijo para distraerse a sí mismo¾. ¡Ahora la próxima habitación! Seré
metódico. Veamos... Estuvimos en el vestíbulo, la biblioteca, esta sala, el comedor y la cocina.
Había una mancha en la pared, detrás.
Bueno, ¿había una mancha o no?
Se volvió enojado.
¾Muy bien, muy bien, sólo para estar seguro.
Se acercó y no pudo encontrar ninguna mancha. Oh, una muy pequeña, sí, allí. La borró. De todos
modos no era una huella digital. Terminó de borrarla, y su mano enguantada se apoyó en la pared, y
miró la pared y cómo se extendía a la derecha y a la izquierda, y por encima de su cabeza y hasta sus
pies.
¾No ¾dijo suavemente.
Miró hacia arriba y hacia abajo y de costado y dijo en voz baja:
¾Eso sería demasiado.
¿Cuántos metros cuadrados?
¾Me importa un bledo ¾dijo.
Pero, como desconocidos, sus dedos enguantados se movían ya sobre la pared.
Espió la mano y el empapelado del muro. Miró por encima del hombro el otro cuarto.
¾Debo ir allá y limpiar lo más importante ¾se dijo, pero la mano se quedó allí, como para
sostener la pared, o sostenerlo a él. Se le endureció la cara.
Sin una palabra empezó a fregar el muro, hacia arriba y abajo, hacia arriba y abajo, hacia adelante
y atrás, arriba y abajo, arriba estirándose en puntillas de pies, abajo inclinándose todo lo posible.
¾¡Ridículo, oh, Señor, ridículo!
Pero debes estar seguro, le dijo su pensamiento.¾Sí, uno tiene que estar seguro ¾replicó.
Terminó con una pared, y entonces...
Se acercó a otra pared.
¾¿Qué hora es?
Miró el reloj de la chimenea. Había pasado una hora. Era la una y cinco.
Sonó el timbre de calle.
Acton se endureció, clavando los ojos en la puerta, el reloj, la puerta, el reloj.
Alguien golpeaba ruidosamente.
Pasó un largo rato. Acton no respiraba. Le faltó el aire y empezó a caer, tambaleándose. En su
cabeza rugió un silencio de olas frías que rompían como truenos en pesadas rocas.
¾¡Eh, ahí adentro! ¾gritó una voz de borracho¾. ¡Sé que estás ahí, Huxley! ¡Abre, maldito! Es
el chico Billy, borracho como una cuba! Huxley, viejo compañero, más borracho que dos cubas.
¾Vete ¾murmuró Acton silenciosamente, apretado contra la pared.
¾Huxley, estás ahí, te oigo respirar ¾gritó la voz borracha.
¾Sí, estoy aquí ¾murmuró Acton, sintiéndose largo y tendido y torpe en el piso, torpe y frío y
mudo¾. Sí.
¾¡Demonios! ¾dijo la voz perdiéndose en la niebla. Las pisadas se apagaron¾. Demonios...
Acton se quedó tendido un tiempo sintiendo que el rojo corazón le golpeaba en los ojos cerrados,
en la cabeza. Cuando al fin abrió los ojos, vio la limpia pared que se alzaba ante él. Al cabo de un
rato se animó a hablar:
¾Tonterías ¾dijo¾. Esa pared no tiene una mancha. No la tocaré. Apresúrate. Apresúrate. No
hay tiempo, tiempo. ¡Sólo faltan unas pocas horas para que lleguen esos condenados amigos!
Se dio vuelta alejándose.
Vio de reojo las telas de araña. Cuando les volvió la espalda, las arañas salieron de la madera y
tejieron delicadamente sus frágiles telas casi invisibles. No en la pared de la izquierda, que acababa
de limpiar, sino en las otras tres que aún no había tocado. Cada vez que las miraba directamente, las
arañas se metían en las grietas de la madera, y salían cuando él se alejaba.
¾Estas paredes están bien ¾insistió casi gritando¾. ¡No las tocaré!
Se acercó a un escritorio donde Huxley había estado sentado. Abrió un cajón y sacó lo que
buscaba. Una pequeña lupa que Huxley usaba a veces para leer. Tomó la lupa y fue hasta la pared,
incómodo.
Huellas digitales.
¾¡Pero éstas no son mías! ¾Acton rió nerviosamente¾. ¡Yo no las puse ahí! ¡Estoy seguro!
¡Un sirviente, un mayordomo, quizá una mucama!
La pared estaba llena de huellas.
¾Mira ésta ¾dijo¾. Larga y afilada, de mujer. Apostaría todo mi dinero.
¾¿Apostarías?
¾¡Apostaría!
¾¿Estás seguro?
¾¡Sí!
¾¿Realmente?
¾Bueno..., sí.
¾¿Absolutamente?
¾¡Sí, maldita sea, sí!
¾Bórrala de todos modos, ¿por qué no?¾¡Allá va, Dios mío!
¾Fuera con esa condenada mancha, ¿eh, Acton?
¾Y esta otra de al lado ¾se mofó Acton¾. Es la huella de un hombre gordo.
¾¿Estás seguro?
¾¡No empieces otra vez! ¾estalló Acton, y la borró.
Se sacó un guante y alzó la mano, temblando, a la luz deslumbrante.
¾¡Mira, idiota! ¿Ves cómo van los verticilos? ¿Ves?
¾¡Eso no prueba nada!
¾¡Oh, bueno, bueno!
Rabioso, frotó la pared de arriba a abajo, de derecha a izquierda, con las manos enguantadas,
sudando, gruñendo, jurando, doblándose, incorporándose, con una cara cada vez más encendida.
Se sacó la chaqueta y la puso en una silla.
¾Las dos ¾dijo, terminando la pared, mirando el reloj.
Se acercó al tazón de la mesa y sacó las frutas de cera y frotó la del fondo y la puso otra vez en su
sitio y frotó el marco del cuadro.
Miró la araña de luces.
Los dedos se le retorcieron a los lados del cuerpo.
Se le abrió la boca y la lengua se le movió sobre los labios y miró la araña y apartó los ojos y miró
otra vez la araña y miró el cuerpo de Huxley y luego la araña con sus largas perlas de cristal de arco
iris.
Trajo una silla y la puso bajo la lámpara y apoyó un pie en el tapizado y lo bajó y arrojó la silla
violentamente, riéndose, a un rincón. Luego salió corriendo del cuarto dejando una pared sin limpiar.
En el comedor se acercó a la mesa.
¾Quiero mostrarte mi cuchillería gregoriana, Acton ¾había dicho Huxley. ¡Oh, aquella voz
casual e hipnótica!
¾No tengo tiempo ¾dijo Acton¾. Tengo que ver a Lily...
¾Tonterías, observa esta plata, esta exquisita orfebrería.
Acton se detuvo junto a la mesa donde se alineaban las cajas de cubiertos, oyendo una vez más la
voz de Huxley, recordando cuántas veces los había tocado.
Fregó los tenedores y cucharas, y descolgó de la pared todos los platos decorativos y todas las
cerámicas especiales...
¾Mira esta hermosa pieza de cerámica de Gertrude y Otto Nazler, Acton. ¿Conoces sus trabajos?
¾Es hermosa.
¾Tómala. Dala vuelta. Mira la hermosa delgadez del tazón, trabajado a mano en la mesa
giratoria, fino como una cáscara de huevo, increíble. ¿Y el asombroso lustre volcánico? Tómalo,
adelante. No me importa.
Tómalo. Adelante. ¡Recógelo!
Acton sollozó en forma entrecortada. Lanzó la pieza contra la pared. La cerámica se hizo trizas
desparramándose en copos por el piso.
Un instante después Acton estaba de rodillas. Había que encontrar todos los pedazos, todos los
fragmentos. ¡Tonto, tonto, tonto!, se gritó a sí mismo, sacudiendo la cabeza y cerrando y abriendo
los ojos y metiéndose debajo de la mesa. Encuentra todos los pedazos, idiota, no hay que olvidar uno
solo. ¡Tonto, tonto! Los juntó. ¿Están todos? Los puso sobre la mesa, ante él. Miró otra vez debajo
de la mesa y debajo de las sillas y los aparadores y gracias a la luz de un fósforo encontró otro
fragmento más y se puso a frotar cada fragmento como si fuesen piedras preciosas. Los dejó
ordenadamente Sobre la brillante mesa pulida.¾Una hermosa pieza de cerámica, Acton. Adelante..., tócala.
Acton sacó los manteles y servilletas y los frotó, y frotó las sillas y mesas y pestillos y ventanas y
anaqueles y cortinas, y frotó el piso y entró en la cocina, jadeando, respirando violentamente, y se
sacó el chaleco y se ajustó los guantes y frotó los cromos resplandecientes...
¾Te mostraré mi casa ¾dijo Huxley¾. Ven...
Y Acton limpió todos los utensilios y los grifos de bronce y las ollas, pues ahora ya no recordaba
qué cosas había tocado y cuáles no. Huxley y él habían estado un rato aquí en la cocina. Huxley
orgulloso de su batería, ocultando su nerviosidad ante la presencia de un potencial asesino, quizá
queriendo estar cerca de los cuchillos, que podía necesitar... Habían estado un rato allí, tocando esto,
aquello, alguna otra cosa, no podía recordar qué o cuánto o cuántas veces. Acton terminó con la
cocina y cruzó el vestíbulo y entró otra vez en la sala donde yacía Huxley.
Acton gritó.
¡Había olvidado la cuarta pared! Y Mientras se había ido, las arañas habían salido de la cuarta
pared sucia y habían corrido por las paredes limpias, ensuciándolas otra vez! En el cielo raso, desde
el candelero, en los rincones, en el piso, ¡un millón de tejidas telas se estremeció con su grito!
Mínimas, mínimas telas, no más grandes qué, irónicamente, tu dedo...
Mientras Acton miraba, otras telas aparecieron sobre el marco del cuadro, el tazón de fruta, el
cadáver, el piso. Las huellas cubrían el cortapapeles, los cajones abiertos, la superficie de la mesa,
huellas, huellas, huellas en todo, en todas partes.
Acton frotó el piso furiosamente, furiosamente. Hizo rodar el cuerpo y lloró sobre él mientras lo
limpiaba, y se incorporó y se acercó a la mesa, y limpió la fruta en el fondo del tazón. Luego puso
una silla bajo la lámpara, y se subió a la silla y limpió cada llama colgante, sacudiéndola como una
pandereta de cristal, hasta que la llama sonó como una campanilla. Luego saltó de la silla y frotó los
pestillos y se subió a otras sillas y refregó las paredes más arriba y corrió a la cocina y sacó una
escoba y quitó las telas de araña del cielo raso y limpió la fruta en el fondo del tazón y lavó el cuerpo
y los pestillos y la platería y encontró la barandilla de la escalera y siguió la barandilla hasta el
primer piso.
¡Las tres! En todas partes, con una furiosa y mecánica intensidad sonaban los relojes. Había doce
cuartos abajo y ocho arriba. Imaginó los metros y metros de espacio y tiempo que necesitaba. Cien
sillas, seis sillones, veintisiete mesas, seis radios. Y abajo y arriba y detrás. Separó los muebles de
las paredes, y sollozando, les sacó el polvo de muchos años atrás, y se tambaleó y siguió la
barandilla hacia arriba, sosteniéndose, borrando, fregando, puliendo, pues si dejaba una sola huella
se reproduciría, y habría otra vez un millón de huellas. Habría que repetir el trabajo, ¡y ya eran las
cuatro! Le dolían los brazos y se le habían hinchado los ojos que se clavaban fijamente en todas las
cosas, y se movía pesadamente, sobre piernas extrañas, cabizbajo, moviendo los brazos, frotando y
restregando, dormitorio por dormitorio, armario por armario...
Lo encontraron a las seis y media de la mañana.
En el altillo.
La casa entera resplandecía. Los floreros brillaban como astros de vidrio. Las sillas parecían
barnizadas. Los hierros, los bronces y los cobres relucían. Los pisos chispeaban. Las barandillas
centelleaban.
Todo fulguraba, todo destellaba. ¡Todo era brillante!
Lo encontraron en el altillo frotando los viejos baúles y los viejos marcos y las viejas sillas y los
viejos juguetes y cajas de música y floreros y cubiertos y caballos de madera y monedas polvorientas
de la guerra civil. Acababa de limpiarlo todo cuando el oficial de policía entró con un revólver.
¾¡He terminado!Cuando dejaba la casa, Acton frotó con su pañuelo el pestillo de la puerta de calle y cerró con un
portazo triunfal.
F I N
Título Original: The Fruit at the Bottom of the Bowl © 1953.
Edición Digital de Arácnido.
Revisión 2.
28.6.11
Jacques Brel - Ne Me Quitte Pas -EL ORIGINAL NO PUEDE INSERTARSE-. "Una joya".
No me dejes
Hay que olvidar
Todo se puede olvidar
Lo que ya se fue
Olvidar el tiempo
De los malos entendidos
Y el tiempo perdido
Para aclararlos
Olvidar esas horas
Que mataban a veces
A golpes de porqués
al corazón de la felicidad.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Yo te ofreceré
perlas de lluvia
venidas de países
donde no llueve.
Yo escarbaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Yo haré un reino
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde tu serás reina.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
no me dejes
Yo te inventaré
Palabras locas
Que tu comprenderás
Yo te hablaré
De esos amantes
Que han visto por dos veces
Arder sus corazones.
Yo te contaré
La historia de un rey
Que murió por no haber
Podido encontrarte.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Se ha visto a menudo
Resurgir el fuego
Del antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo.
Existen tierras quemadas
Que dan más trigo
que un mejor abril
Y cuando viene la noche
para que un cielo arda
El rojo y el negro
¿Acaso no se unen?
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
no me dejes
No voy a llorar
No voy a hablar
Yo me ocultaré
Para mirarte
bailar y sonreír
Y escucharte
cantar y después reír
Déjame volverme
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes.
15.6.11
Eric Roberts, para mí el más pintón.
Día húmedo y de lluvias en Buenos Aires. Acabo de volver de la Otorrinolaringóloga y como el clima no me da más que para trivialidades y al fin de cuentas este Blog soy casi Yo y puedo poner todo lo que se me antoje, hoy meto este video del actor que me parece tremendamente seductor. A mí no me gustan esos por los que muere la mayoría femenina-hablamos solo de la parte física, de la pinta-. A mí siempre me gustó Eric Roberts -actorcito de segunda o tercera, hermano de Julia sin lugar a dudas-. Lo encasillaron en los papeles del perverso, del sensualito, del psicópata y del Campeón de Artes Marciales. Los hombres dicen que es Gay-no sé por qué, por envidia será- y la mayoría de las mujeres no lo conocen aunque les diga que tiene la misma cara de la hermana ya que usaron al mismo cirujano plástico, ella por estética, él porque se rompió la cara en un choque de autos.
Subí el video porque lo vi en una de las muchas fotos de portada en mi blog y aquí se presenta en todas sus facetas. Re fachón.La boca larga y grande, los ojos celestes, su voz-una de las mejores-, esa nuez marcada en el cuello macizo de venas prominentes, el cuerpo, los hoyuelos y esa naríz chata de perfil. Y YAZTÁ,TOY CONFORME.
14.6.11
Una flor entre las "ies"- Relato en prosa

Allí estaba, muda, seca, sin edad. Asfixiada entre dos hojas del diccionario olvidado.
Una rosa de las tuyas, muerta flor embebida de gramática y enterrada entre infinitas ies.
Dejé que mi recuerdo volara libre, mientras la letra ordenada me contaba de vos.
Te vi imprudente invitándome a un idilio. Me encandiló tu ilusionista innato, tus maneras ilegibles, tu pasión impetuosa, tu sabiduría incalculable, tu propuesta inesperada e indiscreta de vivir una porción de amor ilícito, insensato, irresponsable, impulsivo. Y bien, mi inconstancia algo impúdica e indócil, dijo sí.
Intenso trecho entre el cielo y el infierno.
Adicción irremediable, irresistible, indecentemente ideática; incontrolable manejo de manos y de bocas, insolente e ígnea cópula insaciable de carencias.
Y y y... (Pero sin punto en la cabeza), la bajada de telón ignominiosa que correspondía.
Te idealicé, me enamoré y olvidé la esencia primaria de nuestra historia. Vos no.
Vos nunca olvidaste el personaje que te tocaba representar. Impostor, indigno, infame, irónico, ingrato. Y te fuiste sin más.
Yo, ilusa, infantil, ¡imbecil...!
Allí estaba; muda, seca, sin edad; asfixiada entre dos hojas del viejo diccionario atesorándote.
Imborrable, inolvidable amor mío.
Entre las ies.
Manoushe......Mónica Font
6.6.11
Ricardo"chiqui" Pereyra. "Que me van a hablar de amor" (Mi voz favorita en tango)
Y bueno, aquí mi "QUIERO TODO YA". En realidad es que aportar no me cuesta mucho y me gasta menos los ojos. Lamento mucho que de Chiqui Pereyra hayan tan pocos videos. Este tango es muy bueno pero lo tengo entre "los clásicos" y no entre "mis favoritos". Aquí la cuestión, para mí es la mejor voz del tango. Me gustan las voces graves y potentes y en él no hay desperdicio. También acuerdo con la frase de.........Porque el Tango es macho......y lo prefiero cantado por varones. Ricardo chiqui Pereyra tiene unas milongas geniales pero en Video no hay casi nada. O sea que éste es "entre esos 20 o 25 favoritos", la Voz.En segundo lugar en voces que me gustan estan Enrique Dumas y Julio Sosa-éstos dos últimos van parejos-.
PD. No me gusta Carlos Gardel.
Tangos que me enamoran a primera Nota. "Desencuentro". El polaco Goyeneche.
Es cierto, hay algunos tangos que me provocan cierto amor a primera nota.No es la letra, es la melodía y en especial las primeras notas, la inauguración sonora. Algo así como que ciertas combinaciones de Notas musicales me tocaran alguna fibra interna-por alguna razón especial-y en consecuencia me provocaran emociones fuertes.
No me gustaba el Tango aunque en casa se escuchaba y se bailaba a menudo. Empecé a darle bolilla cuando estaba de novia con Fabián. El, que era diez años menor que yo, era fanático del Tango y yo no lo podía entender ya que hablo de cuando "él" tenía 19 o 20 años y yo era mayor de 30. La lógica debería ser al revés no ?. En fin, tanto escucharlo que me empezó a gustar y cada día más. Eso sí, siempre me enredo con los mísmos, unos 20 o 25 temas favoritos.
Entre éstos "favoritos" varían mis razones.Algunos me gustan porque me recuerdan épocas especiales o gente especial en mi historia. Otros porque son cantados por esos que a mi gusto tienen la mejor voz. Otros porque tienen fuerza, pasión.Otros porque me encantan es los estribillos y los demás son los que me enamoran de entrada. De todos estos 25 tangos me sé la letra de muy pocos, pero como dije,hay una movilización de fibras muy íntimas en mi cabeza. Y decidí aportarlos todos de a poco.
Este tango empieza de manera perfecta para mis oídos y mis sentidos y tiene que estar cantado por Goyeneche y no por otro. Porque él pasa a ser el personaje de la letra, porque queda excelente con el arrastre de su voz de vino y desparpajo, porque el carisma del Polaco es innegable y creo que éste tango es para él.
Y no mientan, qué se siente en esas primeras palabras de arrabal y su innata espontaneidad............
ESTÁS DESORIENTADO Y NO SABÉS.............
31.5.11
Roberto Carlos- Desahogo.
Creo que me gustan todos sus temas, pero éste especialmente me encanta por la música más que por la letra. Vale que lo aporte, es uno de los grandes románticos de mis épocas de amores.
Siete sonetos medicinales-Almafuerte (Pedro Bonifacio Palacios)
AVANTI ! Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas;
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obcecación asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte ...
Todos los incurables tienen cura
cinco minutos antes de su muerte !
II
PIU AVANTI !
No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate ,
y acomete feroz, ya herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza !
III
MOLTO PIU AVANTI !
Los que viertan sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes;
los que van por el mundo delirantes
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos, sobrantes.
Ah! Nunca quieras remediar entuertos;
nunca sigas impulsos compasivos;
ten los garfios del Odio siempre activos
y los ojos del juez siempre despiertos...
y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos !
IV
MOLTO PIU AVANTI ANCORA !
Esta vida mendaz es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su verdadero ser tras el tocado:
No digas tu verdad ni al más amado,
no demuestres temor ni al más temido,
no creas que jamás te hayan querido
por más besos de amor que te hayan dado.
Mira cómo la se deslíe
sin una queja de su labio yerto,
cómo ansía las nubes del desierto
sin que a ninguno su ansiedad confíe:
Maldice de los , pero ríe;
vive la vida plena, pero muerto.
V
MOLTISIMO PIU AVANTI ANCORA !
Si en vez de las estúpidas panteras
y los férreos, estúpidos leones,
encerrasen dos flacos mocetones
en la frágil cárcel de las fieras:
No habrían de yacer noches enteras
en el blando pajar de sus colchones,
sin esperanzas ya, sin reacciones,
lo mismo que dos plácidas horteras;
Cual Napoleones pensativos, graves,
no como el tigre sanguinario y maula,
escrutarían palmo a palmo su aula,
buscando las rendijas, no las llaves...
Seas el que tú seas, ya lo sabes:
a escrutar las rendijas de tu jaula !
VI
VERA VIOLETA
En pos de su nivel se lanza el río
por el gran desnivel de los breñales;
el aire es vendaval, y hay vendavales
por la ley del no fin, del no vacío;
la más hermosa espiga del estío
ni sueña con el pan en los trigales;
el más dulce panal de los panales
no declaró jamás: yo no soy mío;
y el sol, el sol, es raudo foco
que fomenta la vida en la Natura,
por calentar los polos no se apura,
ni se desvía un ápice tampoco:
Todo lo alcanzarás, solemne loco...
siempre que lo permita tu estatura !
VII
LA YAPA
Como una sola no es el ,
ni una gota que salta, el Océano,
ni una falange rígida, la mano,
ni una brizna de paja, el suelo:
tu gimnasia de jaula no es el ,
el sublime tramonto soberano,
ni nunca podrá ser anhelo humano
tu miserable personal anhelo.
Qué saben de lo eterno las esferas ?
de las borrascas de la mar, las gotas ?
de puñetazos, las falanges rotas ?
de harina y pan, las pajas de las eras ?...
Detén tus pasos Lógica, no quieras
que se hagan pesimistas los idiotas !
8.5.11
El test de los tres animales- El águila y yo.

Test psicológico...
Dicen los psicólogos que somos los defectos y las cualidades que vemos en los demás. Hice este pequeño experimento hace como diez años en la clase de psicología:
a) Tres animales que te gusten, en orden descendente, del que más te gusta al que te gusta pero no tanto como el primero:
b) Piensa en las cualidades y defectos de estos animales.
c) El primer animal refleja tus ideales, lo que quieres llegar a ser, lo que deseas tener.
El segundo refleja como te ven las demás personas, la percepcion que tienen de ti.
Y el tercer animal refleja como eres realmente.
Hace muchos años un psicólogo a modo de juego me hizo este Test y me pareció muy bueno.Mi dilema es que hoy, recordando los resultados, no me encuentro en el tercero. O tal vez sí pero mi elección fue extraña.
El asunto era elegir espontáneamente y dar tres razones para cada uno.
Primero elegí EL GATO. Porque es seductor, sibarita e independiente, no se ata.
Segundo elegí al MONO. En realidad era al gorila. Siempre me fascinó esa mirada escrutadora, esa cosa de que uno no sabe quién de los dos estudia al otro, si uno al mono o el mono a uno. Y bien, que es inteligente, misterioso y atractivo.
Tercero-y aquí viene la cuestión-, elegí al ÁGUILA y no sé bien por qué. El águila me parece fascinante en su vuelo pero muy fea. No me gusta físicamente, me seduce su libertad por sobre el cielo, eso de mirar todo desde arriba, de tener una visión de todo y ser inalcanzable, intocable, no sé. A dónde se va el águila?, qué hace en su soledad de libertad?.Qué siente?. La realidad es que sé muy poco sobre las cualidades de ese bicho pero me gusta justamente lo que desconozco. Yo soy esa?. No quería escribir ésto, me distrae la tele encendida.Simplemente parece un animal solitario y exiliado en su poder de libertad.Eso sí, mi nariz cada vez es más aguileña y mi mirada cada vez más fija.Qué paradoja, no sé quién soy ni cómo soy.
6.5.11
Cartas desde algún lugar...

NO ESTÁ CORREGIDA,VA ESPONTÁNEA.
Allí donde se cruzan los caminos
donde el mar no se puede concebir
donde regresa siempre el fugitivo
pongamos que hablo de MADRID.
Hola cariño . .menuda declaración hiciste en el blog, te describe en cuerpo y alma. Una disección de la Mónica que se presiente, se intuye y se confirma. Quien puede dudar que seguís siendo una mujer encantadora?. pues nadie en su sano juicio. Yo no suelo asustarme de las mujeres porque tengo hacia ellas una suerte de veneración sublime, creo con seguridad que si Dios tuviera una estructura antropomórfica seria MUJER sin dudas. Creeme, no es un halago fácil, es la comprobación espiritual y humana que de no ser por ustedes los hombres estaríamos reducidos a las cavernas, sin duda son el motor de la historia colectiva y el ideario de la realización personal. Dicho está.
Por derecho propio una mujer en continente y contenido es inalterable . .su seducción, su mirada, su gestáltica .abarca el increíble abanico de la cuna a la tumba, una mujer es eso, la edad o las circunstancias no alteran su esencia. Te cuento esta historia, hace muchos años yo estaba comiendo una trozo de carne en la barra de uno de bares del Mercado del Puerto de Montevideo, afuera lo habitual, gritos de vendedores ambulantes bajo un cielo añil, unos cuantos morenos vendiendo música de candombe a los turistas,curiosos,borrachos como cubas . .y en un extremo del mostrador . . yo acompañado de mi alter ego "la soledad”. Casi de puntillas se acerca una mujer morena ya entrada en años . .tenía una belleza agreste, casi salvaje . .modestamente vestida pero con detalles de finura, todo comenzó con un hola? pedía una contribución para una película que quería producir sobre sobre su vida . .algo así como la diosa de ébano, no me atreví a preguntar nada, el camarero la saludó con un "que haces Marta ?"- sabes quién soy?, no- conteste respetuosamente . .pibe soy la MARTA GULARTE. Había algo de bello e impúdico en su mirada . .la invité a comer y en la cuarta botella de medio y medio (ese invento uruguayo de mitad moscato, mitad vino seco) que mas que vino es un quitapenas, me narró su historia, que había nacido pobre pero la naturaleza había sido prodiga con ella, que tenía un cuerpo moreno de diseño, que fue muchos años prostituta en el puerto, que la amaron ministros, generales y high uruguaya. De la mano de Aldolfo Stray fue vedette en el MAIPO . . .y vivió el glamour del Buenos Aires de los 50. La tarde se iba muriendo y el vino pasaba por nuestras gargantas desatascando las angustias que cada uno ponía sobre el viejo mostrador. Ya para mí no era extraña, era querible. .cruzó sus piernas, sus ojos tenían un giro extraño, con una mueca picara me dijo. .tengo casi 70 años porteñito, ¡y que MARTA!, le respondí,_ que estoy pensando que con veinte años menos hoy no dormís solo. Me eché a reír y le dije que hacía poco rato me hablaba de los hijos y los nietos y que la fábrica había cerrado de la cintura para abajo, hizo otra mueca . .y replicó_ te pensas que soy gila? a un hombre con clase lo veo hasta bajo el agua- risas múltiples de ambos -o acaso no soy UNA MUJER.
Luego aprendí a saber que lo que me había contado esa admirable mujer era cierto, que fue reina del carnaval un porrón de veces, que le habían dado la medalla de ciudadana ilustre de Montevideo y que en su anecdotario había sido amante de Maurice Chevallier.Leí hace unos días en internet que murió ya muy viejita hace unos añosy volví a escuchar aquello de "o acaso no soy una MUJER""
Lo dicho no es literatura, es historia de vida y creo que vale también para ti, besos, cuidate y se feliz
3.5.11
Dulce Pontes - Canção De Embalar
GRACIAS QUIQUE. Quería subir la de Mariza que era bellísima pero también está desactivada.
1.5.11
Necesito un hombre que me seduzca.

...y no. No tengo muy en claro si es exactamente ésto. Es algo complicado explicarme qué es lo que estoy necesitando.Veamos. Soy una mujer mental, cerebral y de temperamento fuerte. El hecho de estar hoy sola conmigo por propia y muy decidida elección hizo que estas cualidades se acentuaran y pasara a sentirme demasiado autosuficiente. Me doy cuenta de que peleo, discuto y batallo como hombre aunque sienta como mujer.No quiero hombre de manera hormonal, no quiero hombre que me demande mujer, no quiero pareja ni quiero enamorarme.Simplemente quiero alguien que me seduzca apenas, que me haga sentir que todavía se me ve mi parte muy femenina, que se me percibe, que se me intuye.Soy de esas mujeres que asustan a los varones comunes porque me ven segura y frontal.Pero yo sigo mandandole besos a la luna sin pedirle nada y besando a las flores, poniendome perfume y moños y reivindicando el machismo.No me van las mujeres feministas.
Aquí aparecés Enrique querido estando hoy tan distantes y habiendo cambiado tanto. Ya no caería desmayada en tus brazos ni volvería a enamorarme de vos, pero quiero que sepas que sutilmente siento que seguis siendo el mismo seductor y me encanta. Soy dificil, no necesito ni sexo ni hacer concesiones. Pero eso de la seducción platónica todavía me gusta. La otra tarde, tomando un café en lo de una amiga, le comenté que eras el único que todavía podía seducirme un poco. Con esas actitudes simples que tenés y que hoy son de amigo y de alguna afinidad que no ha muerto entre nosotros. Hablo de tu afan de compartir videos, música y especialmente de "tus maneras", las que seguro usás con muchos pero gustan. Hacen que sienta que a pesar de mi presencia fuerte me hagas sentir mujer. Gracias por eso y aquí va uno de los que me mandaste con texto incluido.
Los grandes de Cafe Quijano . . . Monica
Te veo a ti perdida
buscate un vagabundo que diga . .
duerme esta noche conmigo
vaga conmigo
Monica . .Monica.. Monica
quedate conmigo, que esta noche reina
yo me voy contigo . . .
Que tal la cancion ? pues va a tu salud y felicidad.
"Café Quijano"- MÓNICA
22.4.11
La Schica "La bien pagá" -Gracias Enrique.
Este hombre que nombro a veces en mi blog, fue alguien muy especial en mi vida. Hoy nos liga una amistad tan furtiva como colorida, algo así como una mariposa. Tiene muy buen gusto para las canciones, al menos coinciden con los mios. Y le dije que la iba a aportar a mi blog. El me hizo conocer a todos los españolitos que aporto.Gracias Quique.
27.3.11
Marilo López Garrido, la mujer a la que escucho los Sábados.

Coloqué el enlace a su página y se me ocurrió mostrar quién es.Aquí va.
Mariló López Garrido. Mujer y madre de una niña. Periodista, directora y presentadora del programa radiofónico LA VOZ DE LA NOCHE. Terapeuta espiritual, escritora, compositora y fotógrafa.
Es Presidenta de la ONG Mujeres Construyendo un Mundo Igualitario, y Fundadora y Presidenta de la ONG Niños que Ayudan a Niños.
Se define a sí misma como una mujer sensible, tremendamente vinculada con la Naturaleza y los Animales, a los que siente como hermanos. Cronista de lo cotidiano, en una vida llena de viajes, donde el encuentro con otras culturas la hace sentirse hija del mundo:
“No creo en las fronteras, miro los países desde los aviones y nada me dice que a un lado y al otro haya diferencias. Soy de donde estoy. Mi casa y mi familia están donde yo estoy. La consanguinidad es sólo un arquetipo. ”
Es la décima de 13 hermanos.
A pesar de su juventud lleva más de 20 años inmersa en el mundo del Crecimiento Personal. Con un conocimiento natural del SER, desde muy joven ha sentido una gran atracción hacia la investigación espiritual, la igualdad de todos los seres que pueblan la Tierra, el concepto del universo como un TODO y el respeto profundo por los niños, el medio ambiente y los animales.
Autodidacta en toda su obra, y pionera en su modo personal y particular de transmitir sus enseñanzas. Su voz y mensajes son un puente para miles de personas hacia su mundo interior. Su modo artesanal y simple de expresar la palabra y su fidelidad a sí misma, la han llevado a convertirse en una polémica y carismática compañera de camino para muchos.
Directora de la editorial Arte y Locura. Editora y escritora desde hace 12 años de “La Agenda del Crecimiento Personal” y autora del libro “Cuando estoy en mí” del que se han vendido más de 10.000 ejemplares.
En la actualidad tiene publicados 12 CDs de meditaciones, autoestima y relajación.
Desde 1988 y hasta 1997, colabora activamente con la terapeuta brasileña Marly Kuenerz, impartiendo el curso “El Juego de la Atención” que han recibido más de 10.000 personas en toda España.
Entre 1997 y 1999 dirige y presenta el exitoso programa radiofónico “La Voz de la Noche”, líder de audiencia en su franja horaria.
En 1998 crea sus propios cursos de Crecimiento Personal, que han recibido hasta la fecha en España más de 2.000 personas y que en la actualidad imparte en América y Europa.
Entre el año 2000 y 2001 dirige el suplemento de fin de semana, de la revista MUJER ESTRELLA, en la que colaboran más de 25 profesionales de los distintos campos del Crecimiento Personal.
En el 2003 se traslada a vivir a Paraguay desde donde viaja por América del Sur, dando salida a un gran anhelo que perseguía desde niña: desarrollar su faceta como filántropa mediante el desarrollo del compromiso con los derechos humanos y la habilitación de niñas víctimas de TRATA, así como la ayuda a niños de la calle: “Mi encuentro con el Tercer Mundo, ha sido el antes y el después en mi vida. Ya nada puede ser igual. No volveré a estar en Paz hasta que la humanidad sea igualitaria. Mientras haya un sólo niño sufriendo, o necesitando una caricia…, seguiré luchando”.
Antes de iniciar su carrera radiofónica ha trabajado de: electricista, repartidora de libros, camarera, pintora, albañila, mensajera, secretaria, jardinera, entrenadora de balonmano, cuidadora de niños, limpiadora de casas, montadora de cocinas, organizadora de mudanzas, cuidadora de perros, diseñadora de interiores, carpintera, payaso en fiestas de niños y ayudante de dirección de teatro.
En su línea de mujer independiente y perseverante, consigue crear su propio proyecto de ayuda para a orfanatos y niños maltratados: www.niñosqueayudananiños.org, que continúa hasta el día de hoy.
Apasionada con la vida de las etnias indígenas, realiza varios viajes para conocer las distintas culturas del Chaco Paraguayo-Argentino, Sur de Chile y Bolivia, donde desarrolla activamente su faceta como fotógrafa, realizando una serie de bellísimas imágenes que reflejan de un modo casi mágico, la realidad de estos pueblos. Dichas fotografías van a formar parte de su próximo libro.
En 2005 inicia una nueva andadura radiofónica en Argentina, de la mano del grupo PRISA, incorporándose a la Cadena LATINO. “La Voz de la Noche” vuelve a las antenas, está vez en América del Sur, siendo de nuevo líder de audiencia no sólo en los medios de comunicación, sino a través de Internet, medio por el que es seguido por miles de oyentes en todo el mundo: Los Ángeles, California, Miami (EE.UU), Inglaterra, Holanda, España, México, Uruguay, Costa Rica o Brasil entre otros.
En la actualidad vive entre América y Europa. Acaba de estrenar su nuevo curso “Soltar lo viejo” y prepara la edición de una revista de Crecimiento Personal, así como de una Agenda para el 2011 y un nuevo CD, lleno de sorpresas.
Intereses personaes:
La fotografía, la música (cantar: en alguna ocasión le ha hecho acompañamientos al grupo gallego “Cómplices” o recientemente cantó en Argentina con la popular cantautora Mónica Posse), ha editado sus propias composiciones en sus dos últimos CDs de Meditación.
Amante del deporte y todo tipo de actividades manuales (albañilería, electricidad, artesanía, jardinería…etc).
“La mejor Meditación es correr a diario 30 minutos, jugarse un partidito que estemos dispuestos a disfrutar y abrazar a mis animales, con los que me siento en total comunión”.
Un deseo: pasar más tiempo con mi hija.
17.2.11
30.1.11
Descubrí por qué me encanta la música de Brasil.
29.12.10
Cacho Castaña, garganta con arena.
Me gusta mucho, es un excelente compositor,también carismático aunque a veces se torna grasa cuando habla y se pasa de histriónico. El mejor representante del porteño. Un gran artista.
14.11.10
La Isla de las tres sirenas, Irving Wallace. Un sueño.
Estuve intentando buscar la descripción del libro para aportarla, pero fue inutil. Claro, el libro no es actual. Sin embargo, fue otro de los libros que me dejó un sabor maravilloso en el alma y en la cabeza.2.8.10
Tus Zonas erroneas, Wayne Dyer. MI BIBLIA

Sin desmerecer a ninguno de los miles de escritores de libros de Auto-Ayuda, quiero impulsarlos a leer el mejor libro que cayó en mis manos. EL PRIMERO, EL PRECURSOR,EL MEJOR.
Voy a pegar una parte del mismo, pueden encontrarlo para leer On-line.Honestamente, ningun libro posterior tiene punto de comparación. Yo lo leí tres veces, es maravilloso a pesar de su onda medio yankee en la manera.
TUS ZONAS
ERRÓNEAS
Wayne W. Dyer
www.capitalemocional.com
2
Para Tracy Lynn Dyer
Te amo de ese modo especial que describo en estas páginas.
Toda la teoría del universo está dirigida infaliblemente hacia un solo individuo, y ése eres Tú.
Walt Whitman
ÍNDICE
Introducción
Un testimonio personal
1. Haciéndote cargo de ti mismo
2. El primer amor
3. Tú no necesitas la aprobación de los demás
4. La ruptura con el pasado
5. Las emociones inútiles: culpabilidad y preocupación
6. Explorando lo conocido
7. Rompiendo la barrera de los convencionalismos
8. La trampa de la justicia
9. Terminando con las postergaciones ahora mismo
10. Proclama tu independencia
11. Adiós a la ira
12. Retrato de una persona que ha eliminado todas las zonas erróneas
INTRODUCCIÓN
UN TESTIMONIO PERSONAL
Un orador se dirigió a un grupo de alcohólicos decidido a demostrarles, de una vez por todas, que alcohol
era el peor de los males. Sobre su mesa en el estrado tenía lo que a simple vista parecían ser dos vasos llenos
de un líquido transparente. Explicó que uno estaba lleno de agua pura y que el otro estaba lleno de alcohol sin
diluir, también puro. Colocó un pequeño gusano en uno de los vasos y los presentes pudieron observar cómo
éste nadaba por la superficie dirigiéndose hacia el borde del vaso, entonces se deslizó tranquilamente hasta
llegar arriba. Luego el orador cogió el mismo gusano y lo colocó en el vaso lleno de alcohol. El gusano se
desintegró a la vista de todos. "Ahí tienen" -dijo el orador-. ¿Qué les parece? ¿A qué conclusiones llegan?, Una
voz, proveniente del fondo de la habitación dijo muy claramente: "A mí lo que me parece es que si uno bebe
alcohol no tendrá nunca gusanos". Este libro tiene muchos "gusanos" en el sentido de que oirás y percibirás
exactamente lo que quieres oír basándote en muchos de tus propios valores, creencias, prejuicios e historia
personal. Es difícil y delicado a la vez escribir sobre el comportamiento autofrustrante. El mirarte a ti mismo en
profundidad con intenciones de cambiar puede ser algo que dices que te interesa hacer, pero a menudo tu
comportamiento demuestra lo contrario. Es difícil cambiar. Si eres como la mayoría de la gente, hasta las fibras
más íntimas de tu ser se resistirán a emprender el duro trabajo que significa eliminar los pensamientos que
sirven de apoyo a tus sentimientos y conducta autoalienatorios. Pero a pesar de los "gusanos", yo creo que te
va a gustar este libro. ¡A mí me encanta! Y gocé escribiéndolo. Si bien no creo que se deba hablar sobre las
enfermedades mentales con ligereza, tampoco creo que debieran ser tratadas sin humor, ni con un lenguaje
arcaico y lleno de misterio. He tratado de evitar las explicaciones complicadas, principalmente porque no creo
que "ser feliz" sea un asunto complejo.
El estado de salud es un estado natural, y los medios para lograrlo están dentro de las posibilidades de
cada uno de nosotros. Personalmente creo que una combinación bien equilibrada de trabajo, reflexión, humor y
confianza en sí mismo son los ingredientes que se necesitan para vivir una vida eficiente. Yo no creo en las
fórmulas fantasiosas o en las excursiones históricas para adentrarse en tu pasado personal y descubrir que el
"paso de los pañales al retrete" fue hecho en forma torpe y brusca y que otras personas son las responsables
de tu infelicidad.
Este libro esboza un procedimiento agradable de alcanzar la felicidad; un procedimiento que se basa en ser
responsable de uno mismo, en comprometerse con uno mismo, además de las ganas de vivir y un deseo de
ser todo lo que quieras ser en este momento. No se trata de un procedimiento complicado, sino de sentido
común. Si eres un ser humano sano y feliz, es posible que pienses: "Yo podría haber escrito este libro". Tienes
razón. Tú no necesitas una preparación profesional ni un doctorado en las profesiones psicoterapéuticas para
comprender los principios de una vida eficiente. Eso no se aprende en una sala de clases ni en un libro. Eso se
3
aprende comprometiéndose con la propia felicidad y haciendo algo para lograrla. En esto trabajo yo todos los
días, a la vez que trato de ayudar a que los demás se decidan por una alternativa similar.
Cada capítulo de este libro está escrito como si fuera una sesión de psicoterapia. Escogí esta forma para
proporcionar la mayor cantidad posible de oportunidades de autoayuda. Se explora una zona errónea en
particular, o el tipo de comportamiento autodestructivo, y se examinan los antecedentes históricos de este
comportamiento en nuestra cultura (o sea, en ti mismo). El objetivo es ayudarte a comprender }por qué} estás
atrapado en esta zona de autoderrota. Luego se detallan los comportamientos específicos que corresponden a
esta zona errónea. Los tipos de comportamiento a que nos referimos son actos cotidianos que pueden parecer
perfectamente aceptables pero que en realidad son perjudiciales para la propia felicidad. No doy ejemplos de
casos clínicos con perturbaciones emocionales graves, sino más bien se puntualizan los diarios mensajes
neuróticos que todos emitimos. Después de observar los comportamientos en las zonas erróneas, pasamos a
examinar las }razones} que impulsan a aferrarse a comportamientos que malogran la felicidad. Esto implica
observar seriamente y con atención el sistema de apoyo psicológico que te has construido para mantener este
comportamiento de autofrustración, en vez de abandonarlo. Esta sección trata de contestar las siguientes
preguntas: "¿Qué saco yo con este comportamiento?" y "¿Por qué persisto si me perjudica?". Al examinar cada
zona errónea seguramente notarás que cada una de las secciones de "retribución" tiene mensajes similares.
Descubrirás que las razones para conservar el comportamiento neurótico son bastante coherentes y se
encuentran presentes en todas las zonas erróneas. Esencialmente es más seguro aferrarse a una respuesta
conocida, aun cuando sea autodestructiva. Además puedes eliminar el cambio y asumir responsabilidades si
mantienes intactas tus zonas erróneas. Estas retribuciones de confianza y seguridad serán evidentes a lo largo
de todo el libro. Empezarás a ver que tu sistema de mantenimiento psicológico funciona para mantenerte ajeno
a la culpabilidad y para neutralizar tus oportunidades de cambio. El hecho de que mantengas muchos
comportamientos de autoderrota por el mismo motivo sólo hace que el crecimiento total sea más posible.
Elimina estas razones y destruirás tus zonas erróneas.
Cada capítulo termina proporcionando una estrategia directa para eliminar este comportamiento
autoneutralizador. Esta estructura corresponde exactamente a la de una sesión de psicoterapia; es decir, un
estudio del problema y su exteriorización, un examen del comportamiento negativo; una percepción insight y
profunda del "porqué" del comportamiento; y, por último, la formulación de estrategias concretas que eliminan
la zona conflictiva.
Ocasionalmente este método puede parecer repetitivo. Es una buena señal (una señal de pensamiento
efectivo). Yo he trabajado muchos años como psicoterapeuta. Sé muy bien que el pensamiento efectivo (el
pensamiento que puede modificar el comportamiento autodestructivo) no aparece simplemente porque se ha
dicho algo al respecto. Una percepción insight y en ese sentido, debe ser repetida una y otra vez. Sólo
entonces, cuando está completamente aceptada y comprendida, puedes empezar a modificar el
comportamiento autodestructivo. Por este motivo, ciertos temas se deben machacar una y otra vez en las
páginas de este libro, igual que deben sacarse a relucir una y otra vez en sesiones sucesivas de psicoterapia.
Hay dos temas centrales que aparecen repetidamente a lo largo de este libro. El primero tiene que ver con tu
capacidad de decisión acerca de tus propias emociones. Empieza a examinar tu vida a la luz de las decisiones
que tomaste o que dejaste de tomar. Esto te hará responsable de lo que eres y de lo que sientes. Para llegar a
ser más feliz y más eficiente tendrás que tomar conciencia de las posibilidades de opción que se encuentren a
tu alcance. TU ERES LA SUMA TOTAL DE TUS OPCIONES, y yo estoy lo suficientemente "lanzado" como
para creer que CON LA MOTIVACIÓN APROPIADA Y EL ESFUERZO NECESARIO, TÚ PUEDES SER LO
QUE TE PROPONGAS.
El segundo tema que se pondrá de manifiesto en estas páginas es el de hacerte cargo de tu momento
presente. Son palabras que reaparecerán muchas veces. Es un elemento esencial para eliminar tus zonas
erróneas y crear tu felicidad. Solamente existe un momento en el que puedes experimentar algo y ese
momento es ahora; sin embargo se desperdicia mucho tiempo en rememorar el pasado y pensar en el futuro.
Dedicar la actualidad, el ahora, a una plena satisfacción es la piedra fundamental de la vida positiva, y
virtualmente todos los comportamientos autodestructivos (zonas erróneas) son esfuerzos por vivir un tiempo
que no es el presente.
Se hará hincapié en las opciones y el momento presente en casi todas las páginas de este libro. Con una
lectura atenta, pronto te harás preguntas que no se te habían ocurrido antes. "¿Por qué escojo estar molesto
en este momento?" y "¿Cómo puedo emplear de forma más positiva este mismo momento?" son los
interrogantes interiores que se formula la persona que se está alejando de las zonas erróneas y se dirige hacia
la felicidad y la confianza en sí misma.
Este libro termina con el breve retrato de una persona que ha eliminado todas las zonas erróneas y que vive
en un mundo emocional controlado internamente en vez de externamente. Las veinticinco preguntas siguientes
han sido elaboradas para medir tu capacidad de elegir tus propias realización y felicidad. Respóndelas lo más
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objetivamente posible y evalúate a ti mismo y a tu actual manera de vivir. Las respuestas que sean afirmativas
indican dominio de sí mismo y buena capacidad decisoria.
1. ¿Crees que piensas por ti mismo? (Capítulo 1)
2. ¿Eres capaz de controlar tus sentimientos? (Capítulo 2)
3. ¿Tus motivaciones son interiores o exteriores? (Capítulo 7)
4. ¿Te has liberado de la necesidad de aprobación? (Capítulo 3)
5. ¿Eres tú quien establece tus propias reglas de conducta? (Capítulo 7)
6. ¿Te has liberado de tu necesidad de justicia y equidad? (Capítulo 8)
7. ¿Puedes aceptarte tal como eres y evitar los reproches? (Capítulo 2)
8. ¿Estás libre de la necesidad del "culto al héroe"? (Capítulo 8)
9. ¿Eres un hacedor o un crítico ? (Capítulo 9)
10. ¿Te atrae lo misterioso y lo desconocido? (Capítulo 5)
11. ¿Puedes evitar describirte a ti mismo empleando términos absolutos? (Capítulo 4)
12. ¿Puedes quererte a ti mismo todo el tiempo? (Capítulo 10)
13. ¿Puedes tomarte tu propio descanso? (Capítulo 10)
14. ¿Has eliminado todas las relaciones de dependencia? (Capítulo 10)
15. ¿Has eliminado de tu vida las acusaciones e imputaciones? (Capítulo 7)
16. Has logrado dejar de sentirte culpable? (Capítulo 5)
17. ¿Eres capaz de evitar preocuparte por el futuro ? (Capítulo V)
18. ¿Puedes dar y recibir amor? (Capítulo 2)
19. ¿Puedes evitar la ira paralizante en tu vida? (Capítulo 11 )
20. ¿Has eliminado las tácticas postergatorias como estilo de vida? (Capítulo 9)
21. ¿Has aprendido a fracasar eficientemente? (Capítulo 6)
22. ¿Puedes gozar y disfrutar de algo espontáneamente? (Capítulo 6)
23. ¿Puedes apreciar el humor y crearlo? (Capítulo 1)
24. ¿Te tratan los demás como quisieras que te traten? (Capítulo 10)
25. ¿Estás motivado por tu potencial de crecimiento y desarrollo o por la de reparar tus deficiencias?
(Capítulo 1)
En cualquier momento dado de tu vida, puedes elegir contestar afirmativamente todas estas preguntas si
estás dispuesto a rechazar muchos "tendría" y "debería" que has aprendido en el transcurso de tu vida. La
verdadera opción radica en decidir ser personalmente libre o permanecer encadenado a las expectativas que
los demás tienen de uno mismo.
Una amiga mía, Doris Warshay, escribió un poema después de escuchar una de mis conferencias. Me lo
dedicó y lo tituló (Nuevos rumbos.)
Yo quiero viajar lo más lejos posible
Quiero alcanzar la alegría que hay en mi alma,
Y cambiar las limitaciones que conozco
Y sentir como crecen mi espíritu y mi mente.
Yo quiero vivir, existir, "ser",
Y oír las verdades que hay dentro de mí.}
Confío que este libro te ayudará a eliminar cualquier "gusano" o "anteojera" que pudiera impedirte el goce de
nuevas y hermosas experiencias y también a descubrir y escoger tus nuevos rumbos.
24.5.10
Close Up. De mi amigo LUISJO de la Página de los Cuentos.
Cuenteros Locales / luisjo / CLOSE UP [C:231751]
Close up
Ahí está tu fotografía, más compañera que tú
tan poderosa como talismán
con los bordes magullados, un poquito arrugada
con esa carita de susto y sin fotogenia
sembrando un escalofrío en mis vértebras
no quiero echarla a la basura
no quiero improvisar un rompecabezas con su fragilidad de papel,
aunque digan que el papel lo aguanta todo
presumo que si la tristeza y la imposibilidad de tenerte cerca me obligan,
el arrepentimiento y la cinta de pegar auxiliaran mi nostalgia.
No puedo evitar mirarla, no puedo evitar más de una lágrima
por eso la oculto entre la novelas románticas y los libros de poesía
para que se sienta amada,
para no sacarle más arrugas entre mi manos sudorosas,
para que no me veas llorar cuando te miro de frente
por eso la oculto entre los cd’s de boleros
por el despecho impreso de ausencia, por la dicha del reencuentro.
Quiero hacer como Andrea Echeverri,
llevarla del lado de adentro del parpado
quiero coserla como parche a mi boca
quiero ponerla en un marco hecho con los huesos de mis costillas
pero es robada, es secreto de confesión.
Esperaré.
Un día serás más compañera que tu foto,
un día estarás a mi lado en blanco y negro, a color, en sepia, como afiche, carnet, panorámica o postal, posando, al natural, iluminada, sin flash, sin magulladuras, con las arrugas que te han dado los años.
Un día estarás…
Por el momento te guardaré en la antología de Luis de Góngora y Argote con una mía que tenía guardada por ahí cuando la estrechez de corazón era un futuro imprevisto.
Déjame besarte.


